Cumplir 50 años o el cincuentenario de una institución en Venezuela es un aniversario que no puede pasar desapercibido. Como un ser, esta Fundación ha cabalgado de la mano de José María Vargas, desde la Casona Ibarra, donde en aquel encuentro hermano entre Simón Bolívar y él, soñaron dar a la Universidad Central de Venezuela tierras fértiles que dieran renta a la investigación y al conocimiento.

No han sido pocas las travesías recorridas para dar provecho a estos lotes denominados Zonas Rentales, pero su desarrollo ha sido aún más adverso a lo ideal. Asuntos como la planificación urbana, política de estado, política económica, contexto social, crecimiento de la ciudad, entre otras causas, han influido sobre la lentitud de la explotación rental de estas zonas.

Sin embargo, como árbol que poco a poco va insertando sus raíces en el suelo y su belleza de follaje da un acorde pinto entre el azul del cielo y la verde esperanza de sus hojas, esta Fundación sigue formando camino para cumplir su misión, que es tan grande como el “lograr la máxima contribución al desarrollo de programas de investigación humanística, social, científica y tecnológica en la Universidad Central de Venezuela”.

Hoy sólo cumplimos nuestros primeros 50 años, apenas comenzamos a andar, pero firmes vamos de la mano de nuestra ilustre madre Universidad, tricentenaria, Alma Mater de los ucevistas… “por la construcción de lo imposible” (Fernando Venturini y Carlos Oteyza, Cinesa 2018).

Vilma Rondón – Presidente